viernes, 17 de julio de 2009

Pobrezas

Desde lo cotidiano, desde nuestros países en América Latina y sus contrastes , un paisaje como recuerdo de Buenos Aires ... cuando se apaga el glamour de la peatonal de Florida, por ahí a la altura de Suichapa, irrumpen los cartoneros, que ellos no son pobres dicen , son indigentes, que ellos no son marginales ( al menos los marginales tenían la esperanza de incluirse en alguna coyuntura al sistema de reproducción del capital), ellos son excluidos...indigentes porque no acceden a una canasta básica que sería para cinco, ellos son más...salen con sus niños y sus mujeres a recoger los cartones de las grandes tiendas, cuando aquellos que pagan los grandes precios del consumo se retiran a su casa, los pocos que concentran la riqueza , que inexplicablemente les pertenece a también a ellos, pero que ningún señor que diseñe política pensó en una distribución equitativa, en proveer el acceso de un trabajo renumerado y protegido, a la educación de sus hijos, a la salud de ellos y sus familias ...en las villas hay pobres y hay indigentes, indigentes porque ambulan...dicen.
Alguna vez un político pensó en prohibirles ingresar al centro de la capital, otro político magnánimo les dio permiso para laburar y recoger cartones después de cierta hora avanzada de la noche y la madrugada …y ahí ambulaban con sus niños, sus mujeres y el frío...
Para no olvidar.
Ellos son los nuestros: serán cartoneros, serán trabajadores del agro, serán inmigrantes, serán mujeres, niñas, niños y jóvenes, serán loquitos, serán nuestros pueblos originarios empobrecidos, serán viejos, miles de rostros, habitarán aquí y allá, una comunidad marginal, una comunidad de clase media venida a menos...ellos son y estamos allí con los grupos vulnerables, con el respeto que merecen por las lecciones que nos dan para la vida cotidiana ,en el día a día ...es la realidad que habitamos en América Latina .
De ahí la crítica a las políticas sociales remediales y coyunturales.
Es necesario apostar por una transfomación ética y cultural que cambie el impacto de una tecnología al servicio de una economía destructiva de la naturaleza,( una tecnología que bien puesta al servicio de todos, es suficiente para alimentar a la población del planeta), y la sociedad, es sin duda posible y necesario, pero no podemos dejar de lado que históricamente y estructuralmente las discontinuidades, de cultura y naturaleza, tiene raíces en la discontinuidad entre hombre y hombre, hombre y mujer, entre los grupos sociales y las países del mundo.
Es la noción heredada desde la modernidad, de la reducción de la naturaleza a instrumento del ser humano, de su destrucción progresiva está, históricamente y estructuralmente, la reducción del ser humano a instrumento, su explotación y destrucción por otro ser humano. La violencia contra la naturaleza tiene el mismo origen que la violencia estructural, es decir, las relaciones de desigualdad, la injusticia y de explotación entre grupos sociales y entre los países, entre ricos y pobres. Todo un planteamiento operativo y ético que define la modernidad. Falta entonces un análisis profundo, la dialéctica de los intereses en juego, a la lucha por justicia social y al desarrollo humano, por una sujeción del desarrollo económico a las finalidades del desarrollo humano. Esta lucha es la clave para el cambio ético y cultural que se pretende, un camino que sólo puede ser al mismo tiempo un cambio hacia el respeto del ser humano por el ser humano y por el respeto de la naturaleza, pero hay mucho que escribir sobre la herencia de la modernidad y el pacto social, un pacto entre algunos privilegiados de entonces, minoría entre iguales, y de grandes excluidos, la ciudadanía real .
La clase política en América Latina y en este caso Argentina , alguna vez tendrá que aprender que la inversión social es menos costosa que los remedios coyunturales por medio de planes sociales al servicio de un grupo político de turno, nuestra clase política dará el paso cualitativo cuando entienda que las políticas públicas son y deben ser diseñadas como políticas de Estado, que la políticas públicas para la Seguridad Humana, entendida ésta de forma integral ( seguridad alimentaria, seguridad ambiental, acceso a salud ,acceso a la educación, tener empleo, tener seguridad, en fin , las condición de acceso a los derechos para todos los habitantes, será la única vía al desarrollo humano sustentable. Lograr que el ser humano viva libre de temor y necesidad. Comprender, de una vez y por todas, la distribución equitativa de la riqueza como una inversión a mediano plazo y no como gasto social, al cual hay que recortar para ahorrarle al Estado.