Democracia
del saber y formas de saber
No habrá
democracia social-global si no hay democracia entre las formas de saber. Hasta
ahora ha predominado la forma occidental de entender el mundo, de comprenderlo
y dominarlo -usualmente cargado con una enorme dosis de individualismo-
erigiendo a la racionalidad científica como el criterio (único) de demarcación
entre lo que es válido como conocimiento y lo que no lo es y que, en tal
sentido; es descalificado y desperdiciado .(De Sousa,2009)
Por eso, desde
nuestro lugar ,en esta construcción de conocimiento que nos proponemos como horizonte de trabajo, es
un reto metodológico y epistémico, a la vez de conciencia, autoconocimiento y
de transformaciones de saberes; el intentar recuperar el espacio de las
Ciencias Sociales en el debate disciplinar e interdisciplinar, para así
contribuir a superar visiones fragmentadas de la realidad.
Debemos
enmarcarnos dentro del pensamiento crítico, lo que significa que el sujeto se
asume como sujeto de saber, de poder y de voluntad, ésta con pretensión
consciente y transformadora, de compromiso con la realidad en que se involucra;
para fortalecer el espacio grupal democrático , los lugares de encuentro, de
debate y, a su vez, destacando las autonomías. Para lo cual debemos
desmitificar el pensamiento crítico, recuperando su condición imparcial e
incompleta; para que sea contingente y superable de las anteriores visiones.
Todos los
discursos, todos los nuevos significados contextualizados en una visión de un
mundo como un sistema complejo no lineal, ni en equilibrio (e.g. dominación,
hegemonía, legitimidad, poder, imperio, imperialismo, contra-hegemonía,
emancipación) son referentes teóricos que son necesarios re-significar (Casanova, 2009); así como precisar, enriquecer o
acotar para enfrentarnos a la realidad social.
De tal forma,
podemos partir del reconocimiento de este fin de milenio como un universal
concreto en el que se emparejan, se cruzan y se disocian procesos, es decir, en
calidad de punto crítico de síntesis de una realidad caótica y compleja; en la
que se gestan los nuevos caminos de una historia de historias y en la que
los/as sujetos en acción introducen sus propias pautas y epistemologías.
¿Qué tanto la transformación de lo real apela
a una subversión del pensamiento, de los esquemas conceptuales y de las
perspectivas situacionales?
Debemos colocar la
problemática de la relación compleja entre las Ciencias Sociales y el/la
investigador/a, desde la perspectiva crítica, significa que se debe analizar a
profundidad la doble dimensión de las Ciencias Sociales: la teórica y la
práctica a la vez; recuperando su dimensión normativa y emancipadora. Para
Maldonado. (2011,21-36), entender los fenómenos complejos ya no son suficientes
los criterios científicos tradicionales de causalidad, basados en una filosofía
del reduccionismo y separación del sujeto y el objeto. Denominamos Las
ciencias de la complejidad, (modo genérico para designar diferentes
lenguajes, teorías, métodos y modelos explicativos; todos de orden inter y
transdisciplinario, por eso el plural de la expresión) se han visto impulsadas
por la termodinámica de los sistemas alejados del equilibrio, el caos, la
geometría de fractales, la teoría de las catástrofes, la criticalidad
autoorganizada, entre otros; todas lógicas no-clásicas.
En ese sentido,
la teoría crítica nos abre una disyuntiva como investigadores/as y como sujetos
de conocimiento que, en tanto conocen y se transforman subjetivamente para
favorecer cambios en la realidad en la cual intervienen, dinamizan
consecuentemente esa relación dialéctica entre sujeto y objeto, que produce,
por medio de la acción y la teoría; lo que llamamos sentido crítico y praxis
emancipadora (que no es más que el develamiento de las relaciones de dominación
-de distinto y diverso signo-), que contribuiría a constituir una sociedad
democrática.
Es decir,
correr el centro del análisis a las relaciones de dominación implica incorporar
todas las dimensiones de la vida social y trascender la esfera del trabajo.
Esto, evidentemente, tiene fuertes repercusiones en el terreno del análisis,
pues exige la construcción de conceptos transdisciplinarios
(Morin, 1990) con una capacidad explicativa de amplio espectro.
Esto obliga a
poner, en primer plano, la construcción de subjetividades y la reproducción y/o
subversión de las relaciones sociales, profesionales, de saberes. Los límites
estarían marcados por la potencia creativa y liberadora de los/as sujetos en
cierto contexto que, por lo demás; se
modifica con su acción interna. Una realidad donde también nosotros/as somos
actores y autores/as conscientes.
Nuevos
territorios de acción
Nuestra actual
situación nos ubica en un nuevo terreno de problematización. Si el eje de
reflexión es el espacio de interacción de los/as sujetos (espacio de
construcción de inter-subjetividades), es necesario desarrollar conceptos que
permitan aprehender las síntesis dominación-resistencia, hegemonía-emancipación,
poder-democracia.
O sea, que
hagan posible plantear esta unidad contradictoria por su esencia unificadora y
no por la disociación de sus componentes.
El análisis del
mundo contemporáneo desde esta perspectiva nos conduce al reconocimiento de que
la única posibilidad de prever el futuro es en el trazado de escenarios y la
identificación de estrategias para afrontar a éste y a la realidad compleja;
para conocer al mundo y crear alternativas que posibiliten transformarlo o, al
menos, que orienten cambios posibles.
En dicha visión
se inscriben los trabajos interdisciplinarios y transdisciplinarios posibles,
con el análisis crítico y de la construcción de sentidos desde la objetividad y
subjetividad(es). Nosotros/as, modestamente, estamos intentando ver sólo
algunos fenómenos de lo discutido, pero desde nuestra propia perspectiva.
El todo está en la parte,
pero ésta conserva su singularidad e individualidad que, de algún modo,
contiene al todo. No es una máquina trivial (aquella en la que se pueden
conocer los productos una vez que se conocen los insumos: en la que aún sin
saber qué procesos ocurren en el
interior de la máquina, podemos predecir su comportamiento). En especial, la
realidad social no es una máquina trivial: surgen permanentemente nuevos
procesos y comportamientos inesperados, pero sobre todo valoriza otras formas
de saber, diferentes al científico. Es un ida y vuelta dialéctico, donde
confluyen todas las formas de saber.
Los saberes, las teorías y
las prácticas disciplinares ya dieron de sí lo mejor que podían dar. Ahora, por
el contrario, es necesaria una formación interdisciplinaria, transdisciplinar,
multidisciplinar, cruzada, transversal, en fin como se prefiera: en cualquier
caso, una formación integradora, y no ya fragmentada o especializada
(Maldonado,2011.pág. 33).
En la ecología de saberes,
que apuntamos en otro apartado arriba,
los conocimientos interactúan, se entrecruzan (Sousa, 2009,pag 185),
pero también , nos dice, interactúan las
ignorancias, que son tan heterogéneas y
tan interdependientes como el conocimiento, el conocimiento olvidado. Es
imprescindible construir conocimiento
pero no desestimar u olvidar el conocimiento, si no compararlo, no
desestimarlo.
De Sousa defiende, aquí
también, una idea de prudencia en tanto facultad para el interconocimiento
(aprender otros conocimientos sin olvidar el de uno mismo). Esta se esgrime por
la necesidad de reconocimiento de la diversidad epistemológica del mundo y como
un paso en firme hacia la justicia cognitiva. Sólo de este modo será posible
arribar a una genuina democracia social global en la que exista reconocimiento
de la multiplicidad de prácticas y experiencias sociales del mundo. Reforzamos
el criterio de que no habrá democracia social global si no hay democracia entre
las formas del saber
Para ello es imperativo
liberarse de la colonialidad política y esto exige desprenderse del
colonialismo intelectual; por tal motivo (De Sousa 2009, p 179).
subraya: la resistencia política (…) necesita (…) como postulado, la
resistencia epistemológica .
En las líneas esenciales del mundo actual es ver lo nuevo de la globalidad, pero también la
historia; y en la historia se encuentra
el colonialismo de la modernidad, un colonialismo global que hoy también es neoliberal
y posmoderno .
La política por un mundo
alternativo realmente democrático y realmente socialista obliga a repensar
el mundo y la historia tras los
fracasos colosales de la socialdemocracia, el comunismo y la liberación que se
hicieron notorios a finales del siglo XX y principios del XXI.
Entre las tareas principales de las fuerzas que se proponen construir
un mundo nuevo se encuentra la
necesidad de reestructurar el propio
pensamiento alternativo(…) las nuevas
ciencias y las tecnociencias formarán
parte del nuevo proyecto alternativo emergente .Someterlas a
una crítica rigurosa es necesario
pero insuficiente.
Se requiere dominar su
lógica y su técnica para defenderse de ellas, o para utilizarlas y adaptarlas al
proyecto libertador.( González Casanova, 2004:287),
El papel del profesional sería el de aportar
sus habilidades para que podamos comprender la naturaleza de esta transición, y
todavía más importante, para mostrarnos las opciones históricas que esta
transición nos ofrece a todos, individual y colectivamente. Dado que este
período es caótico y que es intrínsecamente imposible predecir su resultado, la
labor de analizar la transición y las opciones que ella ofrece no es nada fácil
ni evidente.
Así que la visión
interdisciplinaria, transdiciplinaria debe romper con la visión especializada y compartimentada de las
ciencias sociales, en tal sentido es necesario dar oído a la petición de
Wallerstein (1996) de ABRIR LAS
CIENCIAS SOCIALES, apropiarnos de otra mirada.
Bibliografía
Casanova, Pablo. Las nuevas ciencias
sociales y las humanidades: de la academia a la política. México: Anthropos
Editorial, 2004.
Antologìa De la
Sociología del Poder a la sociología de
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Foucault, Michel. Vigilar y Castigar.
30 Edición. México: Siglo XXI Editores S.A., 2000.
Leff, Enrique. Pensar la complejidad
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S.A., 2000.
Maldonado, Carlos. Termodinámica y
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Ediciones desde abajo, 2011.
Morin,Edgar—. Introductión à lá
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Varela Francisco: España-
GEDISA. Editorial.2006.