miércoles, 16 de julio de 2014

Democracia del saber y formas de saber

No habrá democracia social-global si no hay democracia entre las formas de saber. Hasta ahora ha predominado la forma occidental de entender el mundo, de comprenderlo y dominarlo -usualmente cargado con una enorme dosis de individualismo- erigiendo a la racionalidad científica como el criterio (único) de demarcación entre lo que es válido como conocimiento y lo que no lo es y que, en tal sentido; es descalificado y desperdiciado .(De Sousa,2009)
Por eso, desde nuestro lugar ,en esta construcción de conocimiento que  nos proponemos como horizonte de trabajo, es un reto metodológico y epistémico, a la vez de conciencia, autoconocimiento y de transformaciones de saberes; el intentar recuperar el espacio de las Ciencias Sociales en el debate disciplinar e interdisciplinar, para así contribuir a superar visiones fragmentadas de la realidad.
Debemos enmarcarnos dentro del pensamiento crítico, lo que significa que el sujeto se asume como sujeto de saber, de poder y de voluntad, ésta con pretensión consciente y transformadora, de compromiso con la realidad en que se involucra; para fortalecer el espacio grupal democrático , los lugares de encuentro, de debate y, a su vez, destacando las autonomías. Para lo cual debemos desmitificar el pensamiento crítico, recuperando su condición imparcial e incompleta; para que sea contingente y superable de las anteriores visiones.
Todos los discursos, todos los nuevos significados contextualizados en una visión de un mundo como un sistema complejo no lineal, ni en equilibrio (e.g. dominación, hegemonía, legitimidad, poder, imperio, imperialismo, contra-hegemonía, emancipación) son referentes teóricos que son necesarios re-significar (Casanova, 2009); así como precisar, enriquecer o acotar para enfrentarnos a la realidad social.
De tal forma, podemos partir del reconocimiento de este fin de milenio como un universal concreto en el que se emparejan, se cruzan y se disocian procesos, es decir, en calidad de punto crítico de síntesis de una realidad caótica y compleja; en la que se gestan los nuevos caminos de una historia de historias y en la que los/as sujetos en acción introducen sus propias pautas y epistemologías.

 ¿Qué tanto la transformación de lo real apela a una subversión del pensamiento, de los esquemas conceptuales y de las perspectivas situacionales?

Debemos colocar la problemática de la relación compleja entre las Ciencias Sociales y el/la investigador/a, desde la perspectiva crítica, significa que se debe analizar a profundidad la doble dimensión de las Ciencias Sociales: la teórica y la práctica a la vez; recuperando su dimensión normativa y emancipadora. Para Maldonado. (2011,21-36), entender los fenómenos complejos ya no son suficientes los criterios científicos tradicionales de causalidad, basados en una filosofía del reduccionismo y separación del sujeto y el objeto. Denominamos Las ciencias de la complejidad, (modo genérico para designar diferentes lenguajes, teorías, métodos y modelos explicativos; todos de orden inter y transdisciplinario, por eso el plural de la expresión) se han visto impulsadas por la termodinámica de los sistemas alejados del equilibrio, el caos, la geometría de fractales, la teoría de las catástrofes, la criticalidad autoorganizada, entre otros; todas lógicas no-clásicas.
En ese sentido, la teoría crítica nos abre una disyuntiva como investigadores/as y como sujetos de conocimiento que, en tanto conocen y se transforman subjetivamente para favorecer cambios en la realidad en la cual intervienen, dinamizan consecuentemente esa relación dialéctica entre sujeto y objeto, que produce, por medio de la acción y la teoría; lo que llamamos sentido crítico y praxis emancipadora (que no es más que el develamiento de las relaciones de dominación -de distinto y diverso signo-), que contribuiría a constituir una sociedad democrática.
Es decir, correr el centro del análisis a las relaciones de dominación implica incorporar todas las dimensiones de la vida social y trascender la esfera del trabajo. Esto, evidentemente, tiene fuertes repercusiones en el terreno del análisis, pues exige la construcción de conceptos transdisciplinarios (Morin, 1990) con una capacidad explicativa de amplio espectro.
Esto obliga a poner, en primer plano, la construcción de subjetividades y la reproducción y/o subversión de las relaciones sociales, profesionales, de saberes. Los límites estarían marcados por la potencia creativa y liberadora de los/as sujetos en cierto contexto  que, por lo demás; se modifica con su acción interna. Una realidad donde también nosotros/as somos actores y autores/as conscientes.

Nuevos territorios de acción
Nuestra actual situación nos ubica en un nuevo terreno de problematización. Si el eje de reflexión es el espacio de interacción de los/as sujetos (espacio de construcción de inter-subjetividades), es necesario desarrollar conceptos que permitan aprehender las síntesis dominación-resistencia, hegemonía-emancipación, poder-democracia.
O sea, que hagan posible plantear esta unidad contradictoria por su esencia unificadora y no por la disociación de sus componentes.
El análisis del mundo contemporáneo desde esta perspectiva nos conduce al reconocimiento de que la única posibilidad de prever el futuro es en el trazado de escenarios y la identificación de estrategias para afrontar a éste y a la realidad compleja; para conocer al mundo y crear alternativas que posibiliten transformarlo o, al menos, que orienten cambios posibles.
En dicha visión se inscriben los trabajos interdisciplinarios y transdisciplinarios posibles, con el análisis crítico y de la construcción de sentidos desde la objetividad y subjetividad(es). Nosotros/as, modestamente, estamos intentando ver sólo algunos fenómenos de lo discutido, pero desde nuestra propia perspectiva.
El todo está en la parte, pero ésta conserva su singularidad e individualidad que, de algún modo, contiene al todo. No es una máquina trivial (aquella en la que se pueden conocer los productos una vez que se conocen los insumos: en la que aún sin saber  qué procesos ocurren en el interior de la máquina, podemos predecir su comportamiento). En especial, la realidad social no es una máquina trivial: surgen permanentemente nuevos procesos y comportamientos inesperados, pero sobre todo valoriza otras formas de saber, diferentes al científico. Es un ida y vuelta dialéctico, donde confluyen todas las formas de saber.
Los saberes, las teorías y las prácticas disciplinares ya dieron de sí lo mejor que podían dar. Ahora, por el contrario, es necesaria una formación interdisciplinaria, transdisciplinar, multidisciplinar, cruzada, transversal, en fin como se prefiera: en cualquier caso, una formación integradora, y no ya fragmentada o especializada (Maldonado,2011.pág. 33).
En la ecología de saberes, que apuntamos en otro apartado arriba,  los conocimientos interactúan, se entrecruzan (Sousa, 2009,pag 185), pero también , nos dice,  interactúan las ignorancias, que son tan heterogéneas  y tan interdependientes como el conocimiento, el conocimiento olvidado. Es imprescindible construir conocimiento  pero no desestimar u olvidar el conocimiento, si no compararlo, no desestimarlo.
De Sousa defiende, aquí también, una idea de prudencia en tanto facultad para el interconocimiento (aprender otros conocimientos sin olvidar el de uno mismo). Esta se esgrime por la necesidad de reconocimiento de la diversidad epistemológica del mundo y como un paso en firme hacia la justicia cognitiva. Sólo de este modo será posible arribar a una genuina democracia social global en la que exista reconocimiento de la multiplicidad de prácticas y experiencias sociales del mundo. Reforzamos el criterio de que no habrá democracia social global si no hay democracia entre las formas del saber

Para ello es imperativo liberarse de la colonialidad política y esto exige desprenderse del colonialismo intelectual; por tal motivo (De Sousa 2009, p 179). subraya: la resistencia política (…) necesita (…) como postulado, la resistencia epistemológica .
En  las líneas esenciales   del mundo actual es  ver lo nuevo de la globalidad, pero también la historia; y en la historia  se encuentra el colonialismo de la modernidad, un colonialismo global que hoy también es neoliberal y posmoderno .

La política por un mundo alternativo realmente democrático y realmente socialista obliga  a repensar  el mundo y la historia  tras los fracasos colosales de la socialdemocracia, el comunismo y la liberación que se hicieron  notorios  a finales del siglo XX y principios del XXI. Entre las tareas principales de las fuerzas que se proponen  construir  un mundo nuevo se encuentra  la necesidad  de reestructurar el propio pensamiento  alternativo(…) las nuevas ciencias y las tecnociencias  formarán parte  del nuevo  proyecto alternativo emergente .Someterlas a una crítica  rigurosa  es necesario  pero  insuficiente.
Se requiere dominar su lógica  y su técnica  para defenderse  de ellas, o para utilizarlas y adaptarlas al proyecto libertador.( González Casanova, 2004:287),

 El papel del profesional sería el de aportar sus habilidades para que podamos comprender la naturaleza de esta transición, y todavía más importante, para mostrarnos las opciones históricas que esta transición nos ofrece a todos, individual y colectivamente. Dado que este período es caótico y que es intrínsecamente imposible predecir su resultado, la labor de analizar la transición y las opciones que ella ofrece no es nada fácil ni evidente.
Así que la visión interdisciplinaria, transdiciplinaria debe romper con la visión  especializada y compartimentada de las ciencias sociales, en tal sentido es necesario dar oído a la petición de Wallerstein  (1996) de ABRIR LAS CIENCIAS SOCIALES, apropiarnos de otra mirada.






Bibliografía

Casanova, Pablo. Las nuevas ciencias sociales y las humanidades: de la academia a la política. México: Anthropos Editorial, 2004.
 Antologìa De la Sociología del Poder a la sociología  de la explotación  .CLACSO.2009. 
De Sousa, Boaventura.—. Una epistemología del sur. La reinvención del conocimiento y la emancipación social. México: Siglo XXI -Clacso, 2009.
Foucault, Michel. Vigilar y Castigar. 30 Edición. México: Siglo XXI Editores S.A., 2000.
Leff, Enrique. Pensar la complejidad ambiental. En La complejidad ambiental, México: Siglo XXI Editores S.A., 2000.
Maldonado, Carlos. Termodinámica y complejidad.Una introducción para las ciencias sociales y humanas. Bogotá: Ediciones desde abajo, 2011.
Morin,Edgar—. Introductión à lá pensée complexe. Paris: ESP Editeurs, 1990.

Varela Francisco: España- GEDISA. Editorial.2006.