miércoles, 16 de julio de 2014

El genocidio encubierto como práctica sistemática de la política criminal y su incidencia en el sistema penitenciario.  
…develar y confrontar la perversa  opacidad de la  política criminal y el uso del derecho penal, evidenciando las condiciones de los privados de libertad, para mostrar prácticas eliminacionistas de un Estado que no crea alternativas  de integración social, y que  ante la pena de muerte que en casi todos los Estados está abolida, ésta reaparece como una  pena de encierro, casi siempre prolongada  como la alternativa más poderosa de la exclusión social y la invisibilización.
Paula Dobles. 2014. Pág 24.


Desde la modernidad, las clases hegemónicas se atribuyen  el derecho a castigar  todo aquello que se desvíe  de la normalidad (modelo de desarrollo económico  y social, ideología política, que contraviene poder  e intereses, políticos.) de una sociedad  supuestamente  representada por el Gobierno de Estado, por medio de una política de  control social formal, que en ese contexto asume el  Derecho a castigar y establecer los  mecanismos de legitimación, como técnicas de  obtención de consensos, neutralización, sometimiento a los valores esenciales de un sistema de dominación,  en este contexto asumimos que existe en el marco operativo del control social, una esfera que permanece  oculta  que obedece ,desde el poder, a intereses políticos, éstas  diversas prácticas genocidas, muertes masivas o masacres,  son modelos de relación social establecidas por un control social punitivista; éstas prácticas se han venido dando sistemáticamente  a través de la historia, con distintas características manifiestas, no sólo en situación de guerra y dictaduras, si no en regímenes supuestamente democráticos, haciéndose evidentes  por medio de una política criminal coercitiva y punitiva, en una de las instituciones del control social más vulnerable: El Sistema Penitenciario.
 En ese contexto,  por lo tanto, es imperativo investigar el impacto y las características que estas prácticas eliminacionistas  tienen dentro del sistema penitenciario, operativamente   disimuladas y legitimadas por una política criminal profundamente represiva de control social; es importante tener conocimiento de  la modalidad específica de control y represión institucionales  y su incidencia en el del sistema penitenciario; los modelos de las políticas criminales que inciden en el sistema, para críticamente, denunciar y crear la alternativa a un control punitivo represivo de carácter genocida.

Investigar tanto las peculiaridades de estos modelos de políticas  genocidas , como las características de los diversos intentos o movimientos de resistencia teórica y –experiencias de estas prácticas constituye una necesidad ineludible para las ciencias sociales, como requisito para conocer, evidenciar y reforzar las políticas de enfrentamiento o anulación de las causas, los prolegómenos o los efectos materiales y simbólicos de las prácticas genocidas en el contexto de las Instituciones de Control Social  Formal .El poder autoritario atraviesa el conjunto de la sociedad mutado en un discurso donde al pobre se lo mira con desconfianza, al migrante y algunas etnias y prácticas culturales de igual forma, interviniendo con códigos excluyentes en los social y económico, poco tangibles, es decir, oscuras. En lo cotidiano, vivimos una realidad en la cual una manifestación (movimiento social), que produce un embotellamiento de tránsito se la denomina “caos”. Es decir, donde en un discurso supuestamente democrático se criminaliza la protesta y  se acentúa que la población en conflicto con la ley proviene de las poblaciones más vulnerables social y psicológicamente, en otras palabras, se criminaliza la pobreza. Nuevamente el silencio es preferible al ruido de los diferentes sectores que reclaman por sus derechos, campesinos, indígenas, estudiantes, agremiados.
Hay muchos poderes asesinos, casi se podría afirmar que todos lo son en algún sentido, por comisión u omisión. Pero no todos los poderes se manifiestan de la  misma manera,  o hacen evidentes sus prácticas genocidas. Explorar sus características, su modalidad específica de control y represión es una manera de hablar de la sociedad misma y de las características del poder que entonces se ejecuta y que se ramifica y reaparece, a veces idéntico y a veces mutado[1], en el poder que hoy circula y se reproduce, pero además, ponerlo en evidencia significa tener  las herramientas teóricas y prácticas para crear alternativas contrarias al poder punitivista del Estado.
Porque si una sociedad no plantea sus responsabilidades difícilmente podrá comprometerse con sus problemas éticos y relativizará los conflictos vinculados con la impunidad, la justicia, la corrupción y la muerte.






[1] Calveiro, Pilar, Poder y desaparición. Los campos de concentración en Argentina, Editorial Colihue, Bs., As., 2004, pág. 92.